
'Girls': ¿y si al final es todo más sencillo?
Durante cinco años y seis temporadas, 'Girls' fue una serie en boca de cada vez más gente por su irónico, complicado, caótico, contradictorio, a veces decididame...
Durante cinco años y seis temporadas, 'Girls' fue una serie en boca de cada vez más gente por su irónico, complicado, caótico, contradictorio, a veces decididamente oscuro retrato de la generación millennial. O, como mínimo, de un puñado de 'girls' adscritas a esa franja de edad. En el centro estaba la embebida en sí misma Hannah Horvath (Lena Dunham, también creadora, habitual guionista y ocasional directora de la serie), escritora en ciernes con el objetivo de convertirse en la voz de su generación, o al menos "una voz de una generación". Orbitando a su alrededor, la medio hippie Jessa (Jemima Kirke), la más pija Marnie (Allison Williams) y la falsamente ingenua Shoshanna (Zosia Mamet), tan perdidas en los años posuniversitarios como su ególatra mejor amiga. Estas chicas no estaban aquí exactamente para inspirarte, sino para que te vieras reflejada o reflejado en sus taras y pudieras relativizar tus propias tragedias cotidianas. No todo el mundo lo vio así: algunos las odiaron por ser tan imperfectas, por creerse a menudo lo más cuando podían ser lo menos. No a todo el mundo le gusta asumir sus imperfecciones.